Saberes Comunitarios / Diccionario Rondilla / Hacer común

Servicios públicos

Lo público se construye, se cuida y también se pierde si no lo sostenemos

Una escuela, un centro de salud, una biblioteca, los servicios de limpieza, un centro para personas mayores o un autobús que llega a tiempo: Son una forma concreta de decir que la vida de todas las personas importa, no solo la de quienes pueden pagarla mejor.

La distancia de mi casa al ambulatorio.
La sombra en el patio del colegio.
El banco donde una persona puede sentarse a descansar de camino al mercado.
Las plazas donde los niños y las niñas pueden jugar sin peligro.
Las actividades de una biblioteca.
Las fuentes del barrio.
El autobús que conecta el barrio con el resto de la ciudad sin convertir cada trayecto en una dificultad.

La escuela pública ocupa un lugar especial. Aprendemos muchas cosas en la escuela infantil, los colegios y los institutos. Nuestro colegio es riquísimo: encontramos lenguas diferentes, familias diversas, maneras distintas de entender el trabajo, el futuro y la vida. El colegio crea redes, sostiene vínculos y muchas veces es la primera puerta de entrada al barrio.

El centro de salud, por ejemplo, también es memoria. La médica que conoce tu nombre. El enfermero que sabe que algo no va bien aunque todavía no lo hayas dicho. La sala de espera donde se cruzan generaciones diversas…

Los servicios públicos permiten que la vida cotidiana no dependa únicamente del esfuerzo individual y de las posibilidades económicas. Cuando funcionan, sostienen tiempo, salud, descanso, autonomía y dignidad. Son un derecho de todas las personas y todas las personas tenemos la responsabilidad de cuidarlos. 

Las mujeres lo saben especialmente. Cuando un servicio falla, el trabajo vuelve casi siempre a las mismas. Si no hay conciliación, alguien cuida. Si no hay atención suficiente, alguien acompaña. Si no hay escuela infantil, alguien reorganiza toda su vida. Muchas veces ese alguien tiene nombre de mujer.

En barrios como La Rondilla, aprendemos que los servicios públicos, aunque sean un derecho, no los tenemos porque sí. Muchos de los servicios que hoy tenemos al lado de casa, están ahí porque vecinas y vecinos se juntaron y organizaron para exigirlos y defenderlos: Un centro de salud, transporte accesible, el parque Ribera de Castilla, escuelas, espacios culturales… Por eso hablar de servicios públicos no es hablar solo de administración, sino de convivencia. De cómo queremos vivir juntas.

¿Qué servicio público hace posible que tu vida cotidiana sea vivible y qué ocurriría si desapareciera?