Saberes Comunitarios / Diccionario Rondilla / Aquí y allá

Jugar
Jugar es una forma de aprender el mundo
Jugar enseña reglas y también cómo romperlas, enseña a esperar turno, a perder, a ganar, a inventar, a enfadarse, a negociar y a volver a empezar.
Jugar transforma el espacio: Un bordillo puede ser un acantilado, un banco un castillo, una plaza entera un país inventado…
Jugar es un derecho de las niñas y los niños. Pero jugar no pertenece solo a la infancia.
Los barrios también se reconocen por cómo juegan sus mayores. En La Rondilla, el juego forma parte de la vida cotidiana y de la memoria compartida.
En los bares mucha gente mayor juega a las cartas, también en el centro de mayores y en La Chopera en verano. En La Chopera celebramos cumpleaños, mesas improvisadas, meriendas largas, niñas y niños corriendo entre bancos y conversaciones.
También en el parque Ribera de Castilla hay campos de juegos diferentes. Algunos de ellos creíamos que eran de petanca pero nos han enseñado que allí se juega a la calva y a la taba, juegos antiguos que siguen reuniendo a quienes crecieron con ellos y a quienes los descubren por primera vez.
Los fines de semana, ese mismo parque cambia de ritmo. Muchas comunidades de distintos orígenes se juntan para jugar al fútbol, al voleibol, al baloncesto… Gente que se encuentra alrededor de un juego compartido. Y junto al jugar llegan las comidas, los termos, las conversaciones largas, la música… El juego se convierte entonces en una forma de crear hogar.
Y es que jugar no siempre significa competir: muchas veces significa la importancia de estar juntas/os. Muchas relaciones vecinales se fortalecen precisamente alrededor de esos tiempos aparentemente pequeños.
Un barrio donde no se puede jugar es un barrio más pobre. La vida común necesita plazas, parques, sombra y tiempo compartido. Jugar enseña algo importante: que la ciudad no debería ser solo un lugar para trabajar, comprar o circular, sino también para disfrutar, encontrarse y celebrar. Quizá por eso recordamos ciertos lugares no por lo que había allí, sino por cómo jugábamos en ellos.
¿A qué te gusta jugar?

