Saberes Comunitarios / Diccionario Rondilla / Habitar el Barrio
Ventana
Una ventana es una forma de mirar
Desde una ventana se observa el barrio, se espera, se saluda, se tiende la ropa, se descansa un momento entre tareas. La ventana pertenece a la casa, pero también participa de la calle.
Cosas de la vida muy importantes pasan ahí. La vecina que riega las plantas. La persona mayor que reconoce los pasos habituales. El padre que llama para subir a merendar. Reconocer una persiana demasiado tiempo bajada. La niña que mira llover y el niño que observa un pájaro…
Desde las ventanas se ve crecer el barrio, cambiar los comercios, desaparecer un árbol y florecer otros, los tendales y los olores de otras cocinas, nuevas lenguas que llegan y nuevas familias. Hay algunas historias del barrio que se podrían contar desde una ventana.
Desde una ventana también vemos pasar el tiempo. La luz distinta del invierno y del verano. La primera lluvia después de muchos días de calor. Las persianas que se abren temprano cuando alguien empieza a trabajar y las luces que permanecen encendidas de madrugada.
Hay ventanas desde las que se escuchan pájaros por la mañana, voces que vuelven del colegio, platos que se recogen después de comer o canciones que alguien pone mientras limpia la casa.
También mirando las ventanas y los balcones (¡ay, quien tiene un balcón!) desde la calle, conocemos el barrio. Las ventanas abiertas o cerradas. Donde adivinamos que vive alguien a quien le gustan las flores y sueña con tener un jardín. Quien tiende la ropa ordenando por colores y prendas. Quien limpia el alféizar y mira hacia el cielo… Mirar ventanas también es imaginar historias. Cómo será la vida detrás de unas cortinas. Quién cocinará en esa casa. Qué idioma se hablará allí dentro. Si alguien estará leyendo, descansando o esperando una llamada importante.
Hay ventanas desde las que solo se ven ventanas. Casas con pocas ventanas, ventanas que dan a otras ventanas. Y también hay quien no tiene ventana a la que asomarse, porque no tiene casa. Tener una casa y una ventana desde la que mirar el barrio es un derecho, aunque no siempre se cumple.
Podemos pensar una ventana como un puente entre dentro y afuera. Desde las ventanas miramos e imaginamos el barrio, y también el barrio nos mira e imagina.
Asómate a una de tus ventanas, ¿cómo ves el barrio desde ahí?
